miércoles, 14 de enero de 2009

léase con la mayor dulzura posible

volví a cerrar los ojos.
otra vez.


ahora, era un agradable y feliz viejito con un tierno sweater gris de rombos negros y guinda. no había autos deportivos, pero sí un campo hermoso lleno de alcatraces que bailaban con el viento frío, dos caballos bajo el cielo azul, un precioso bosque de eucaliptos, una casa de madera atrás de mi con la chimenea prendida y una hermosa mujer en la mecedora de al lado. se llama ana. , (su nombre es capicúa.) y en la mesita de noche, el florero que día tras día era el hogar de un hermoso y elegante alcatraz.

como me encanta cerrar los ojos!