canciones en tu corazón. que viven, que cantan, que rien, que lloran, describen tus sueños y desgarran tu garganta. son canciones que matan.
hay miles, de verdad. pero las que más añoro son aquellas sobre calzada del valle y después, repentinamente lázaron cárdenas.
empezaba por ahi por el david con un redoble de timbal (F.J. Haydn. Sinfonía 103: 1 Adagio-allegro con spirito: redoble de timbal) que se paseaba por las calles de anchos camellones, árboles randes que cada navidad son adornados de tal manera que parece una lámpara que te acompaña durante el recorrido y tiendas elegantes. por uno de esos semáforos se escuchaba uno de los instantes más hermosos que jamás haya existido y que estaba compuesto por unas dulces y justas notas que se complementaban a la perfeccion. de tal manera que al escucharlas, aunque afuera hubiera un concierto de claxons de carros, éstas siempre provocaban una sonrisa, alegría y mucha satisfacción.
a la hora de escuchar la cadencia, yo ya estaba en lázaro cárdenas, ciruculando siempre atento en el asiento del copiloto, buscando cualquier cosa para ir platicando con mamá. así, el camino siempre se hacia corto, a pesar de recorrer casi 25 km.
después, la acostumbrada vuelta a la derecha, justo al pie del cerro donde veíamos de vez en cuando gente planeando como si quisieran ser pájaros.
comenzaba ese pequeño camino.. y a no más de cinco minutos, mamá buscaba estacionamiento. al encontrarlo, justo al momento en que disponía a bajarme, practicaba el ritual necesario para cada ocasión semejante:
- córranle hijos!! busquen un cubículo y calienten...
- si mami!
- a ver, cómo andas de las uñas? las cortaste? ... y tu? ... pásame el reloj.. y que más traes colgado?.... te fajas, eh!....
y así corría al cubículo después de mostrarle mis uñas, darle mi reloj y esconderme bajo los puños de la camisa cualquier pulsera que trajera colgada.
en el cubículo, pensaba rápido en un ejercicio cualquiera y comenzaba a practicarlo... (supongo que lo mismo hacía mi hermano.)
después, dentro del auditorio Silvestre Revueltas, la gente ya esperaba sentada y nosotros tímidamente veíamos la cantidad de espectadores esperando.
bajaban las luces, y... el espectáculo estaba por comenzar.
...
" a continuación escucharemos:
inventio no. 13 del compositor Johan Sebastian Bach
sonata no. 20 op. 49 de Ludwig van Beethoven
ivan está muy ocupado del compositor armeniano Aram Khachaturian (L!!!) la cual es parte de la suite Las Aventuras de Iván.
al piano: aurelio isaac valtierra lópez."
(aplausos)
... y ahí iba yo, subiendo pausadamente las escaleras para llegar a la parte alta del escenario. caminaba hasta donde estaba el piano, ponía la mano izquierda justo al lado del extremo derecho del teclado, hacía la pequeña reverencia, acomodaba el banquillo, respiraba, suspiraba, cerraba los ojos... y comenzaba.
cuando terminaba, la gente aplaudía. no sé si por naturaleza, porque en realidad les haya gustado lo recién escuchado o por la gracia que puede tener un niño de 14 años, con cabello rizado y un cuanto chonchito, tocando al piano obras largas.
les presumo, con el pecho bien erguido, que esa vez, mi hermano, de 12 años fue seleccionado como mejor intérprete de la generación por tocar de una manera envidiable e inigualable (simplemente hermoso) el Scherzino Mexicano de MM Ponce.
jaja, sin querer les acabo de contar porqué no me gusta el reguetón.