



cuando vivía en Colombia, la casa era blanca, tenía un jardín interior donde había una cascada con peces de colores. era la parte favorita de papá. todavía puedo recordar la típica imagen dominical: Javerian stereo sonando al rededor de toda la casa, de fondo, el sonido suave del agua cuando acariciaba la roca para después caer sobre el laguito con los peces de colores. nosotros sentados en el day bed del vestíbulo de las escaleras esperando la hora para ir a misa.
en el camino, lo que más me gustaba hacer era escuchar crujir las hojas de eucalipto bajo mis pies e inhalar su aroma.
de regreso, ya en casa, todos sentados en el family room viendo las carreras de caballos y después pasear un poco en el jardin exterior, donde mi hermano y yo todos los días después de que regaran el jardín jugabamos a poner florecillas del árbol de la esquina sobre la pequeña corriente de agua que se hacía, de tal manera que parecía un pequeño río con peces de colores.
creo que ahí descubrí mi amor por la arquitectura.
1 comentario:
wow! te pasaste con eso de los peces.. o barquitos (según mi percepción) que poníamos en nuestro rio momentáneo.. gracias por recordarmelo jaja =)
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